Mar 17, 2026 10:00 AM
Las criptomonedas comienzan a ocupar un lugar más cotidiano en la economía digital española. Un relevamiento del Observatorio Fintech España indica que el 34 % de las personas que poseen criptoactivos en el país ya utilizó estos activos al menos una vez para pagar bienes o servicios.
El dato refleja un cambio en el comportamiento de los usuarios. Durante años, la mayor parte de quienes compraban criptomonedas lo hacían con fines de inversión. El informe muestra que ese escenario empieza a modificarse y que una parte creciente de los usuarios incorpora las criptomonedas como herramienta de pago.
Uno de los factores que facilita este uso es la expansión de las tarjetas vinculadas a billeteras cripto. Estos productos permiten pagar en comercios tradicionales mediante un terminal de punto de venta convencional, mientras el sistema realiza la conversión correspondiente desde la wallet del usuario.
Tres factores que impulsaron el cambio
El crecimiento del uso transaccional de las criptomonedas en España es relativamente reciente. Según el informe, hasta 2024 la mayoría de los tenedores de criptoactivos los conservaba principalmente como reserva de valor o inversión.
En los últimos 18 meses aparecieron varios elementos que favorecieron el cambio.
El primero es la normalización de las tarjetas cripto conectadas a billeteras digitales. Gracias a este mecanismo, cualquier comercio que acepte pagos con tarjeta puede procesar operaciones financiadas con criptomonedas sin modificar su infraestructura.
El segundo factor es el avance regulatorio. La entrada en vigor del marco europeo conocido como Markets in Crypto‑Assets Regulation (MiCA) aportó mayor claridad normativa para el sector y reforzó la confianza de los usuarios.
El tercer elemento es generacional. Las personas de entre 25 y 45 años están acostumbradas a gestionar aplicaciones financieras desde el teléfono móvil, lo que facilita el uso cotidiano de billeteras digitales.
En qué sectores se usan más los pagos con criptomonedas
El informe también identifica en qué tipos de consumo se concentran actualmente los pagos con cripto.
Las tiendas en línea encabezan la lista con amplia ventaja. Dentro de este segmento destacan las compras relacionadas con videojuegos, viajes y productos tecnológicos.
El segundo lugar corresponde al sector de ocio y restaurantes. En este ámbito, la adopción se vio impulsada por el uso de tarjetas vinculadas a criptomonedas, que permiten pagar del mismo modo que con una tarjeta bancaria tradicional.
En tercer lugar aparecen los servicios digitales. Aquí se incluyen suscripciones a plataformas, software y otros productos que con frecuencia se pagan a proveedores internacionales.
El pequeño comercio aún aparece rezagado en comparación con estos sectores, aunque el informe sugiere que podría sumarse progresivamente a medida que el uso de las tarjetas cripto se expanda.
El perfil de quienes pagan con criptomonedas
Los datos del Observatorio Fintech España muestran que el usuario que paga con criptomonedas no necesariamente coincide con la figura del trader activo.
La mayor parte de quienes utilizan tarjetas vinculadas a wallets tiene entre 28 y 42 años y posee un nivel intermedio de experiencia con criptoactivos. En general emplean estas tarjetas para realizar las mismas compras que harían con un medio de pago tradicional.
En muchos casos, el objetivo principal es separar determinados gastos o administrar de forma independiente el dinero que mantienen en criptomonedas.
Pagos invisibles para los comercios
Desde la perspectiva del comercio, el uso de criptomonedas suele pasar desapercibido.
Cuando un cliente paga con una tarjeta vinculada a su wallet, el terminal de punto de venta procesa la operación como cualquier otro pago con tarjeta. El sistema no diferencia si el saldo proviene de una cuenta bancaria o de una conversión automática desde criptomonedas.
Esa “invisibilidad” técnica reduce las fricciones en los puntos de venta físicos. Por ese motivo, los pagos financiados con cripto pueden realizarse en lugares como supermercados o estaciones de servicio sin que el comercio tenga que adoptar infraestructura específica.
La evolución observada en España sigue un patrón que ya se registró en otros mercados europeos: primero las criptomonedas se popularizan como instrumento de inversión, luego aparecen en pagos en línea de bajo monto y, con el tiempo, comienzan a integrarse en el consumo cotidiano.
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