Aug 5, 2026 2:14 PM
La blockchain creada para ejecutar contratos inteligentes registraba unos USD 15.500 millones en activos tokenizados al cierre de julio. Los ETF de ETH sumaron entradas netas por USD 365,17 millones durante el mes.
Ethereum cumplió 11 años desde el lanzamiento de su red principal. El proyecto, que comenzó como una plataforma experimental para desarrolladores, se convirtió en una de las principales infraestructuras del mercado de activos digitales y en un punto de entrada para bancos, gestoras de inversión y empresas interesadas en la tokenización.
La red entró en funcionamiento el 30 de julio de 2015 con la actualización Frontier, una primera versión orientada a usuarios técnicos. Desde entonces, Ethereum atravesó crisis, divisiones internas y una transformación completa de su mecanismo de consenso.
El aniversario llegó acompañado por una mejora en el desempeño de ETH. La criptomoneda ganó alrededor de 19% durante julio, frente a un avance cercano al 8% de Bitcoin. A comienzos de agosto cotizaba alrededor de USD 1.870 y alcanzaba una capitalización de mercado próxima a USD 225.500 millones, de acuerdo con datos de CoinMarketCap.
Los fondos cotizados de Ethereum en Estados Unidos también cerraron julio con entradas netas por USD 365,17 millones. Fue el mejor resultado mensual de 2026 y permitió compensar parte de las salidas registradas durante mayo y junio. Desde su lanzamiento, en julio de 2024, estos ETF acumulan ingresos netos cercanos a USD 11.200 millones, según SoSoValue.
De los contratos inteligentes a una red financiera global
El principal aporte de Ethereum fue convertir la blockchain en una plataforma general para ejecutar contratos inteligentes. Estos programas permiten establecer reglas y automatizar operaciones digitales una vez que se cumplen determinadas condiciones.
La idea de los contratos inteligentes existía antes de Ethereum. La red les proporcionó una infraestructura programable, abierta y compartida que permitió desarrollar aplicaciones financieras, mercados descentralizados y distintos tipos de activos digitales.
Los estándares ERC-20 y ERC-721 facilitaron la creación de tokens fungibles y NFT. A partir de esas herramientas surgieron proyectos de finanzas descentralizadas, videojuegos, plataformas de préstamos y sistemas de identidad digital. La documentación oficial de Ethereum reúne estos estándares dentro de su arquitectura de tokens.
El crecimiento también estuvo atravesado por episodios críticos. En 2016, un atacante explotó una vulnerabilidad en The DAO, una organización autónoma construida sobre Ethereum, y extrajo una cantidad significativa de fondos. La comunidad decidió ejecutar una bifurcación para modificar el historial y recuperar los activos.
La decisión produjo una división permanente. La cadena modificada conservó el nombre Ethereum y la criptomoneda ETH. La versión que mantuvo el historial original pasó a llamarse Ethereum Classic. El episodio se convirtió en uno de los principales debates sobre gobernanza y capacidad de intervención dentro de una blockchain pública.
La transformación más profunda ocurrió el 15 de septiembre de 2022 con The Merge. La actualización reemplazó la prueba de trabajo, basada en minería, por un sistema de prueba de participación. El cambio redujo el consumo energético de la red alrededor de 99,95%, según la estimación de la Fundación Ethereum.
Fusaka y las actualizaciones para aumentar la capacidad
Ethereum continuó su desarrollo con actualizaciones destinadas a reducir costos y mejorar la relación con las redes de segunda capa.
Dencun, activada en marzo de 2024, introdujo los blobs de datos para abaratar el almacenamiento utilizado por las soluciones de escalabilidad. Pectra, implementada en mayo de 2025, incorporó mejoras para validadores, billeteras y disponibilidad de datos.
La red activó Fusaka el 3 de diciembre de 2025. Uno de sus componentes centrales fue PeerDAS, un sistema que amplió la capacidad de datos disponible para las redes de segunda capa. La tecnología permite que cada nodo almacene solamente una fracción de los datos de los blobs, en lugar de guardar todo el conjunto.
De acuerdo con la hoja de ruta oficial, el objetivo es que Ethereum pueda procesar un volumen mayor de información sin elevar en la misma proporción los requisitos técnicos para participar en la red.
La próxima gran actualización es Glamsterdam, proyectada para el segundo semestre de 2026. Su fecha de activación todavía no fue definida. Entre sus objetivos se encuentran aumentar la capacidad de la capa principal y preparar la infraestructura para formas de procesamiento paralelo.
USD 148.800 millones en stablecoins y USD 15.500 millones en activos tokenizados
Al cierre de julio, Ethereum concentraba aproximadamente USD 148.800 millones en stablecoins, de acuerdo con una fotografía de mercado elaborada con datos de DeFiLlama.
Las stablecoins son tokens diseñados para mantener un valor vinculado principalmente con monedas fiduciarias, como el dólar estadounidense. Se utilizan para operar en mercados de criptomonedas, realizar pagos, enviar remesas, ahorrar y liquidar transacciones sin abandonar la infraestructura blockchain.
En esa misma medición, Ethereum registraba alrededor de USD 15.500 millones en activos del mundo real tokenizados. Esta categoría, que excluye las stablecoins, incluye fondos monetarios, bonos, instrumentos de crédito y otros productos financieros representados mediante tokens.
Las cifras varían según la fecha y la metodología de cada plataforma. Tomadas como una fotografía del cierre de julio, ambas categorías representaban más de USD 160.000 millones desplegados sobre Ethereum.
BlackRock y JPMorgan amplían su presencia en Ethereum
La incorporación de instituciones financieras se desarrolla por dos vías. Los ETF ofrecen exposición al precio de ETH mediante vehículos regulados. Los fondos tokenizados utilizan directamente la blockchain para representar participaciones, distribuir rendimientos y registrar operaciones.
BlackRock lanzó en marzo de 2024 su fondo tokenizado BUIDL sobre Ethereum. El producto invierte en efectivo, letras del Tesoro estadounidense y acuerdos de recompra, y distribuye los rendimientos mediante tokens.
BUIDL se expandió posteriormente hacia otras blockchains. Entre todas sus versiones, el fondo administraba alrededor de USD 2.675 millones al momento de esta publicación. Su creación marcó el ingreso directo de la mayor gestora de activos del mundo al mercado de fondos emitidos mediante tecnología blockchain.
JPMorgan Asset Management presentó en diciembre de 2025 MONY, su primer fondo monetario tokenizado sobre la red pública de Ethereum. El producto invierte en títulos del Tesoro estadounidense y acuerdos de recompra respaldados por esos instrumentos. Está dirigido a inversores calificados, según el anuncio oficial de JPMorgan.
La gestora amplió esa estrategia en mayo de 2026 con JLTXX, un segundo fondo tokenizado desarrollado sobre Ethereum. JPMorgan destinó inicialmente USD 100 millones al producto, de acuerdo con la comunicación de la compañía.
El desafío de capturar el valor generado por las redes de segunda capa
La expansión de las soluciones de segunda capa plantea uno de los principales desafíos económicos de Ethereum. Redes como Arbitrum, Optimism y Base procesan operaciones a un costo inferior y publican sus datos o resultados en la cadena principal.
Este modelo permite aumentar la capacidad total del ecosistema. Al mismo tiempo, el traslado de actividad hacia esas redes puede reducir las comisiones pagadas directamente en la capa principal y la cantidad de ETH destruida mediante el mecanismo de quema.
El debate gira en torno a cuánto valor económico logra capturar ETH a medida que crece la actividad de las capas superiores. La respuesta dependerá de la demanda de datos, el uso de ETH como garantía y activo de liquidación, y la capacidad de la red principal para mantenerse como base de seguridad del ecosistema.
Ethereum llega a sus 11 años con una posición central en los mercados de stablecoins, activos tokenizados y aplicaciones descentralizadas. También enfrenta competencia de otras blockchains, tensiones sobre sus ingresos y un precio que permanece alrededor de 62% por debajo de su máximo histórico cercano a USD 4.954.
Su nueva etapa estará definida por la adopción institucional y por el resultado de sus próximas actualizaciones. El objetivo ya no consiste únicamente en procesar más transacciones. Ethereum necesita demostrar que puede sostener una economía en expansión y capturar parte del valor generado sobre su propia infraestructura.
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