Feb 11, 2026 7:00 AM
Tras solicitar un nuevo juicio, el exCEO de FTX difundió acusaciones contra fiscales y jueces que contradicen decisiones previas y evidencias evaluadas por los tribunales.
El exCEO de FTX, Sam Bankman-Fried lanzó una campaña pública en la red social X con la que busca apuntalar su solicitud de un nuevo juicio. En sus publicaciones, se presenta como víctima de una supuesta persecución política y cuestiona la actuación de fiscales y jueces. Sin embargo, un contraste con los antecedentes del caso expone inconsistencias y errores en sus planteos.
Cabe recordar que Bankman-Fried fue condenado por fraude y otros delitos federales vinculados al colapso de FTX, luego de que un jurado determinara que desvió y utilizó fondos de clientes sin autorización. La Justicia concluyó que esos recursos financiaron operaciones de riesgo, gastos corporativos y aportes políticos, mientras la empresa presentaba una imagen financiera falsa. Actualmente cumple una condena de prisión y enfrenta un proceso judicial cerrado en sus aspectos centrales, a la espera de eventuales apelaciones.
Uno de los ejes de su discurso apunta a una presunta censura judicial comparable a la aplicada a Donald Trump. Sin embargo, los registros judiciales muestran que la comparación no se sostiene. En el caso de Trump, el juez Lewis Kaplan solo impuso límites de conducta en un proceso civil, mientras que las órdenes formales de silencio en causas penales provinieron de otros magistrados.
En cambio, Bankman-Fried quedó bajo una orden de silencio penal tras incumplir condiciones de su libertad previa al juicio, una medida habitual en ese contexto.
El exempresario también insiste en que FTX siempre fue solvente y que nunca se apropiaron fondos de clientes. Esa línea argumental ya formó parte de su defensa y fue descartada por el jurado, que concluyó que existió uso indebido y ocultamiento de activos. Además, las decisiones judiciales han dejado en claro que las recuperaciones posteriores al colapso no modifican la situación financiera existente al momento de los hechos.
Otra afirmación difundida en X vincula la salida de una fiscal del caso con supuestas represalias políticas. Los documentos públicos indican que la funcionaria renunció por desacuerdos internos en un asunto ajeno al proceso contra FTX, sin relación directa con la causa ni con una supuesta destitución.
SBF también atribuyó su procesamiento a motivaciones políticas y regulatorias, y afirmó que su postura frente a la regulación cripto o sus donaciones partidarias influyeron en la acusación. Ninguna resolución judicial respalda esa tesis. Los fallos se apoyaron en pruebas documentales, comunicaciones internas y testimonios. Incluso consta que el propio fundador de FTX realizó aportes a la campaña presidencial de Joe Biden.
En ese marco, el intento de reescribir la narrativa del caso choca con decisiones ya tomadas por los tribunales y con hechos establecidos en el juicio. La nueva ofensiva pública de Bankman-Fried busca instalar dudas, pero sus argumentos vuelven a enfrentarse con un expediente que ya resolvió los puntos centrales de su responsabilidad.
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