Oct 31, 2018 1:56 PM
La crisis de H&M de la que hemos sido
testigos este año ha puesto de relieve la necesidad de cambio de mercado y de
cómo la relación entre los vendedores y los consumidores está cambiando. Algo
que no solamente ha resultado llamativo por el hecho de que le haya ocurrido a
esta marca, sino también porque esto no es algo que le haya pasado a Zara, su
gran rival. Mientras H&M se enfrentaba a una de las peores debacles de su
historia, Zara continuaba creciendo, entrando a formar parte de la lista de las
marcas más apreciadas por los clientes y seguía siendo una referencia de éxito.
De hecho, actualmente es la marca española más valiosa del planeta.
La
clave para entender el por qué de esta situación está en que ambas empresas han
hecho las cosas de manera distinta. H&M ha abierto muchas tiendas y se ha
instalado en todas partes, mientras que Zara ha enfrentado la conquista del
mercado de forma diferente. Aunque el grupo Inditex se apuntó al comercio electrónico bastante más
tarde, ha sabido muy bien recuperar el espacio perdido y hacerse con un puesto
destacado en este entorno. De hecho, el 10% del total de los ingresos de
Inditex proceden ya del comercio electrónico.
Inditex
ha conseguido poner en marcha una estrategia
omnicanal muy eficaz, lo que se ha convertido en un activo muy valioso. En
la tienda física invitan a acudir a la tienda online si no hay existencias del
producto que se busca y en la tienda online se hace eco de la tienda física, de
modo que todo está conectado y el proceso de compra está perfectamente
integrado, de la misma manera que lo hace Mango.
Sin
embargo, el éxito de Zara no radica solamente es contar con una buena
estrategia omnicanal, sino también en haber sabido entender cuáles son los
principales agentes del mercado actual, convirtiendo la rapidez en un elemento clave para conectar con el mercado. Desde
que los productos se diseñan en su fábrica de Galicia hasta que llegan a sus
tiendas en cualquier parte del mundo no pasan más de 25 días. Todo está medido
para que el proceso sea rápido, dinámico y eficiente.
Pero
además, la compañía usa etiquetas RFID en sus prendas, lo que permite seguirlas
de una manera más eficiente tanto en la cadena logística como en sus tiendas.
De esta forma, resulta mucho más sencillo controlar e identificar los hábitos
de consumo de los clientes y los posibles errores que podrían estar
cometiéndose, adelantándose a los picos de necesidad de los consumidores.
Esto
es realmente importante, ya que el concepto de fast fashion es cada vez más decisivo en la industria de la moda y
esto implica ser cada vez más rápido. Ya no se trata de que las tendencias de
las pasarelas lleguen a las tiendas de Zara antes que a las sofisticadas
tiendas de los diseñadores que las subieron a als pasarelas, sino que el mundo
del diseño, la moda y su venta se encuentran cada vez más bajo el influjo del
tiempo real.
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