Apr 9, 2019 8:57 AM
Hace
algunos años que empezamos a ver ya cómo los nuevos envases de Cola-Cao se convertían en un eco del
pasado. La empresa decidió lanzar una versión
retro de su packaging a la que, poco después se sumó una lata, con el
objetivo de rendir homenaje a los primeros envases de la marca. Y es que el
boom de lo retro se ha convertido en una de las estrategias más potentes para
conectar con las generaciones más mayores.
Sin embargo, también hay marcas que destacan porque sencillamente nunca dejaron de tener un packaging de estilo retro o que recordaba a lo que habían sido toda la vida. Es el caso, por ejemplo, de la marca Juanola o de la lata azul de Nivea. Imágenes configuradas hace más de 50 años que apenas han experimentado variaciones desde entonces. Gracias a ello, los consumidores no solamente identifican fácilmente el producto y lo que supone, sino que el packaging ha llegado a convertirse en una especie de activo.
Las
marcas son plenamente conscientes de que la
nostalgia les ayuda a aumentar sus ventas, por lo que es una estrategia a
la que recurren cada vez más empresas. Esto ha hecho que se hayan vuelto a
relanzar productos, que se hayan recuperado texturas, olores y sabores en
diferentes líneas de comercialización o que se hayan creado colecciones
especiales. Llegando ahora al terreno del packaging.
Además,
todo apunta a que no es una tendencia pasajera, sino que ha llegado para
quedarse durante mucho tiempo. Y, de esta forma, mientras la industria se
esfuerza por ser cada vez más moderna, ha surgido una vía para conectar con los consumidores a través de
la nostalgia, lo que obviamente busca
tocarla fibra emocional. Y es
que los consumidores conectan con ello porque empatizan con el producto y con
su estilo retro.
Más auténtico y más exclusivo
Pero
el packaging retro no solamente tiene éxito por el peso emocional y el poder de
la nostalgia, sino también porque logra que los consumidores lo perciban como
algo positivo, porque siente que las
cosas que se relacionan con ello son más auténticas. El envase retro
proporciona esa autenticidad de las cosas como se hacían antes. Con lo cual,
los consumidores terminan sintiendo, de forma instintiva, que el packaging
retro es más fiable que las versiones más modernas.
La
cuestión es que no es un fenómeno que ocurra solamente con los productos de
siempre, sino también con los nuevos
productos que se lanzan al mercado y que buscan tener una imagen novedosa o
conectar con un público más joven. Siendo en el sector de la bebida y la
alimentación donde más se nota.
Por
último, hay que destacar que lo retro también implica exclusividad. El consumidor siente que está coleccionando algo que
va más allá que el siempre hecho de hacer la compra. El envase retro hace, por
ejemplo, que un yogurt pase de ser un simple postre a una experiencia diferente
y superior a comer un yogurt normal y corriente.
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