Sep 25, 2018 2:13 PM
La
importancia de la digitalización de las empresas ha sido y sigue siendo uno de
los temas protagonistas en el discurso empresarial de los últimos tiempos. Sin
embargo, la realidad de las pymes continúa siendo muy diferente. Y es que el 97% no tienen la digitalización como una
prioridad. Algo más de la mitad espera que sus cuentas mejorarán en el
próximo año debido al incremento de la demanda de los clientes y a la tendencia
de crecimiento de la economía. No
obstante, casi ninguna menciona el uso de las nuevas tecnologías ni la
digitalización de sus negocios como factor de peso en esta mejora de negocio.
Aunque
dos tercios de las pymes española han invertido una media de 10.000 euros al
año en servicios de voz, web y acceso a Internet, el 70% de ellas no cuenta con
personal con habilidades digitales y el 80% necesita ayuda externa para poner
en marcha planes de digitalización para su negocio.

Las
pymes españoles tienen que ser conscientes de la importancia de la digitalización para crecer en el mercado, mejorar las
expectativas y la satisfacción de las necesidades y ganar competitividad y
eficiencia. Pero, para cumplir con ello y que el balance de la adopción de
las nuevas tecnologías resulte positivo, hace falta poseer un concepto global
sobre el significado de la transformación digital, que se trata de un proceso
de adaptación al medio. Se necesita más Inteligencia
Digital a la hora de desarrollar los planes estratégico, saber cómo van a
gestionarse y a utilizar los datos y establecer las inversiones. Solamente la
combinación de todo ello determinará el éxito y la evolución del negocio.
El
problema es que, actualmente, solamente
2 de cada 10 pymes cuenta con un plan digital. Y de ellas, poco más de la
mitad cuenta con un presupuesto asignado a dicho plan. Además, el 25% de las
empresas desconoce a ciencia cierta hacia dónde dirigirá su inversión en digitalización.
La
digitalización trae numerosas
oportunidades a las pymes, como la mejora
de la gestión, la eficiencia, el aumento de la rentabilidad y la reducción de
los tiempos. Además, permite focalizar la actividad diaria en el
crecimiento de los negocios, aprovechando los recursos y capacidades,
optimizando resultados con el fin de mantener una posición competitiva en el
mercado y reduciendo las tareas repetitivas y la burocracia.
La
cuestión es que se enfrentan también a determinados
obstáculos, como la escasa formación de los trabajadores y el alto coste de
la puerta en marcha. Por esta razón, la pequeña empresa debe apoyarse en su
flexibilidad y en su agilidad para dotarse del talento y el equipamiento
necesarios para poder afrontar los retos y aprovechar las oportunidades que
ofrece la digitalización.
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