Dec 14, 2021 6:31 PM
Updated Feb 15, 2023 6:50 PM
Los primeros meses de la pandemia, cuando muchos países impusieron restricciones a su población, son un magnífico ejemplo del funcionamiento del mercado y de cómo se van imponiendo las tendencias de consumo. Al principio, los consumidores arrasaron con los supermercados. Fue el momento en el que el papel higiénico se agotaba de las estanterías. Después, llegó el turno de las compras de compensación, como cervezas, patatas fritas, aperitivos, etc. Y, más tarde, en medio del aburrimiento, llegaría la fiebre repostera, lo que hizo que la harina y al levadera se agotaran.
Todos estos cambios se produjeron a gran velocidad, por lo que era realmente complicado para las marcas saber qué es lo que iba a ocurrir y qué productos eran los que se iban a convertir en el objetivo de la próxima tendencia. Y es que, además de ser una situación imprevista y con pocos precedentes, este contexto fue algo fuera de lo común.
El poder de las microtendencias
La cuestión es que, por muy temporales y ajustadas a la situación que fuesen estas tendencias, pueden extraerse algunas conclusiones muy interesantes de ellas. Hay que tener en cuenta que los usuarios se mueven cada vez más por las microtendencias, es decir, modas que surgen, tienen éxito y arrasan y evolucionan a un ritmo de vértigo. Basta con pensar en los contenidos virales de la red para darse cuenta de ese breve ciclo de vida.
Pero además, hay otro punto clave, el del nicho. Las tendencias son marcadas cada vez más por el consumo y la conexión con las marcas están más ligadas a unos perfiles determinados de consumidores.
El problema es que seguir estas microtendencias no resulta tarea sencilla para las marcas. En primer lugar, por el tiempo que supone entender estos cambios. Pero también porque conlleva desarrollar una respuesta. Debemos pensar que, para las grandes empresas, el proceso de desarrollar un producto y lanzarlo al mercado requiere de un periodo de entre 15 y 22 meses de trabajo.
Con lo cual, el nicho de las microtendencias termina siendo satisfgecho por las micromarcas, marcas y empresas más pequeñas y emergentes que poseen una mayor agilidad para moverse. Identifican la tendencia, desarrollan rápidamente el producto y navegan la ola hasta que, en algunos casos, colapsa o pasa a ser mainstream y las grandes marcas llegan a ello.
¿Qué papel juega la Inteligencia Artificial en todo ello?
El caso es que dejar que determinadas marcas sean las que se adueñen de las microtendencias no parece ser una buena idea de negocio, sobre todo cuando estas tendencias de nicho se sitúan como una vía más decisiva dentro de los procesos de compra. Las marcas tienen que tener la capacidad de anticiparse a ellas lo suficiente para crear sus productos y sus respuestas. Es cierto que el mercado tradicional encuentra más dificultades para ello, pero las empresas que saben integrar la tecnología, no tendrán problema.
En este sentido, la Inteligencia Artificial permite filtrar la avalancha de datos del mercado para averiguar qué va a ocurrir y cuál es la tendencia que terminará prevaleciendo. Los datos de redes sociales y los relacionados a las búsquedas son la clave, porque ayudan a adelantarnos a los deseos de los consumidores. Además, este tipo de algoritmos saben centrarse en aquellos elementos que funcionan como indicadores de tendencias del mercado. Cruzando todos los datos y realizando un exhaustivo análisis, la Inteligencia Artificial averigua qué quieren los consumidores.
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