Brasil ha prohibido a Worldcoin (WLD) ofrecer criptomonedas o incentivos financieros a cambio de datos biométricos. La Autoridad Nacional de Protección de Datos (ANPD) aplicó la directiva el 25 de enero, tras una investigación detallada que comenzó en noviembre de 2024.
Worldcoin, cofundada por Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, utiliza tecnología de escaneado del iris para crear identidades digitales. La plataforma compensa a los usuarios con criptomonedas por su participación a través de un dispositivo llamado «Orb». Sin embargo, la ANPD dictaminó que estos incentivos podrían comprometer la validez del consentimiento, violando las leyes brasileñas de protección de datos.
La legislación brasileña exige que el consentimiento para la recogida de datos sensibles sea libre, informado e inequívoco. La ANPD expresó su preocupación por la naturaleza irreversible de los datos biométricos y su posible uso indebido. También destacó que los incentivos financieros podrían explotar a las poblaciones vulnerables, haciendo que su consentimiento sea menos auténtico.
El token nativo de Worldcoin, WLD, sufrió una caída inmediata. El token cayó más de un 11,30% en 24 horas, por debajo de 1,85 dólares. Desde su lanzamiento en julio de 2023, WLD se ha desplomado un 83% desde su máximo histórico de 11,74 dólares en marzo de 2024, según Coinmarketcap.
Medidas reguladoras similares han afectado a Worldcoin en otros países. En diciembre, Alemania impuso medidas correctivas debido al incumplimiento por parte de la plataforma del Reglamento General de Protección de Datos de la UE. Hong Kong y Kenia también han paralizado sus operaciones por problemas de privacidad similares.
Worldcoin ha intentado hacer frente a estos problemas. Ha introducido iniciativas centradas en la privacidad, como la «Custodia Personal», que permite a los usuarios un mayor control sobre sus datos biométricos. A pesar de ello, los reguladores mundiales siguen desconfiando de las implicaciones éticas y jurídicas del proyecto.
La decisión de la ANPD subraya el creciente interés mundial por la privacidad de los datos. También subraya los retos de equilibrar la innovación con la salvaguarda de los derechos individuales. La medida de Brasil supone una supervisión más estricta de las prácticas en materia de datos biométricos y sienta un precedente para futuras normativas.
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