Una novedad impactó al ecosistema cripto este sábado cuando la plataforma de análisis blockchain Arkham Intelligence dio a conocer el robo de 127.426 bitcoins en lo que sería el mayor hackeo de criptomonedas de la historia.
El robo, ocurrido en diciembre de 2020 y que no había sido develado hasta hoy, lo sufrió el pool minero chino llamado LuBian y según la cotización de BTC al cierre de este artículo equivale a más de 14.000 millones de dólares.
LuBian, que operaba instalaciones mineras en China e Irán, controlaba casi el 6% del hashrate en el momento en que ocurrió el ataque –diciembre de 2020-.
El análisis on chain de Arkham descubrió que más del 90% del BTC de LuBian se drenó el 28 de diciembre de 2020. Dos días después se robaron fondos adicionales de una dirección Bitcoin Omni Layer.
Hasta el momento, ni LuBian ni el o los autores del robo reconocieron públicamente la filtración. Los fondos permanecieron inactivos hasta un evento de consolidación en julio de 2024.
Según Arkham, el robo se habría producido por la generación de claves privadas demasiado débiles, posiblemente vulnerables a ataques de fuerza bruta.
Los investigadores de Arkham vincularon varias direcciones utilizadas en el robo y observaron que cada una recibía mensajes OP_RETURN de LuBian. El grupo gastó 1,4 BTC en 1.516 transacciones para reclamar los fondos robados.
Este patrón sugiere claramente que el pirateo fue real y no una suplantación de identidad. Desde el incidente, el hacker no ha vuelto a mover los BTC robados.
A pesar de la magnitud del robo, LuBian logró retener 11.886 bitcoins, valorados hoy en cerca de 1.350 millones de dólares.
No obstante, el atacante pasó a figurar como el decimotercer mayor poseedor de BTC en el listado elaborado por Arkham, incluso por encima del célebre hacker de Mt. Gox.
Previo a este descubrimiento, el mayor robo conocido era el sufrido por Bybit, que perdió más de 1.400 millones de dólares en ETH el 21 de febrero de este año.
La revelación de Arkham sorprendió a la comunidad cripto, tanto por el tamaño del robo como por el hermetismo que rodeó el incidente durante años. Los fondos sustraídos fueron repartidos en cientos de billeteras para ocultar su origen y dificultar su rastreo.
Hoy, el caso queda registrado como el mayor ataque contra un pool de minería y, por extensión, como el mayor robo de Bitcoin del que se tenga constancia.
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