Apr 8, 2026 7:15 AM
El reporte anual del FBI reportó un fuerte aumento en los delitos digitales, con adultos mayores como principales víctimas y redes criminales cada vez más sofisticadas.
Las estafas relacionadas con criptomonedas dejaron en 2025 una cifra que rompe cualquier antecedente reciente: el Internet Crime Complaint Center del FBI registró 181.565 denuncias relacionadas con estos delitos, lo que representa un aumento del 21% frente al año anterior.
A partir de esos reportes del FBI, las pérdidas declaradas por ciudadanos estadounidenses ascendieron a USD 11.400 millones, por encima de los USD 9.300 millones contabilizados en 2024, lo que significó un incremento interanual del 23%.
Sin embargo, el número real podría ser mucho mayor ya que, según los especialistas, solo entre el 2% y el 15% de las víctimas formaliza una denuncia, lo que sugiere que la dimensión del problema permanece en gran parte oculta.
El grueso del daño provino de fraudes de inversión, que concentraron USD 7.200 millones en pérdidas. Esta categoría superó ampliamente a otros delitos como el compromiso de correos corporativos, que generó USD 3.000 millones, y las estafas de soporte técnico, con USD 2.100 millones. En promedio, cada víctima perdió cerca de USD 62.600, mientras que unas 18.600 personas reportaron pérdidas superiores a los USD 100.000.
Detrás de estas cifras hay historias concretas: cuentas de retiro vaciadas, préstamos hipotecarios destinados a plataformas ficticias y ahorros de toda una vida transferidos a billeteras que se vacían en cuestión de horas.
Los mayores de 60 años, los más perjudicados
El impacto no se distribuyó de manera uniforme. Las personas mayores de 60 años concentraron USD 4.400 millones en pérdidas, casi el doble que el grupo de entre 50 y 59 años, que registró USD 2.100 millones. Este patrón responde a factores conocidos: mayor disponibilidad de ahorros líquidos, mayor disposición a responder contactos inesperados y menor familiaridad con técnicas modernas de manipulación digital.
Una industria criminal cada vez más organizada
Los métodos utilizados también evolucionaron. Informes del FBI y de firmas como Chainalysis y TRM Labs describen una transformación estructural: las operaciones de fraude, especialmente en el sudeste asiático, adoptaron un nivel de profesionalización que excede la idea tradicional de "estafa".
En países como Myanmar, Camboya y Laos se detectaron redes que operan con trabajadores captados bajo engaño y sometidos a condiciones coercitivas. Estas personas integran centros de contacto dedicados exclusivamente a ejecutar fraudes a gran escala. En este contexto, el Departamento de Justicia de EE.UU. investiga activos por más de USD 15.000 millones vinculados a organizaciones como el Prince Group, señalado por operar complejos de trabajo forzado.
La influencia de la inteligencia artificial
La irrupción de herramientas de inteligencia artificial generativa aceleró cada etapa del proceso delictivo. Videos falsos de ejecutivos, voces clonadas de familiares y mensajes altamente personalizados reemplazaron los guiones rudimentarios que antes facilitaban la detección del engaño.
Las tácticas de suplantación de identidad, que incluyen hacerse pasar por celebridades, reguladores o asesores financieros, crecieron un 1400% interanual. Según el FBI, los fraudes asistidos por IA resultaron aproximadamente 4,5 veces más rentables que los métodos tradicionales, lo que explica su rápida adopción.
El dinero desaparece antes de poder rastrearlo
La velocidad de las operaciones también se incrementó. Los fondos robados suelen moverse dentro de las 48 horas posteriores al fraude y se canalizan a través de activos más difíciles de rastrear. En muchos casos, los delincuentes convierten los recursos a criptomonedas como ETH o DAI antes de retirarlos, con el objetivo de evitar bloqueos por parte de exchanges o autoridades.
El ataque a la plataforma Bybit en febrero de 2025, atribuido a operadores norcoreanos, ilustró esta dinámica. En ese episodio se sustrajeron USD 1.460 millones, en lo que se considera el mayor robo digital en la historia del sector.
Un problema global en expansión
Las estimaciones globales elevan aún más la magnitud del fenómeno. Chainalysis y TRM Labs calculan que las pérdidas por fraudes con criptomonedas en todo el mundo oscilaron entre USD 17.000 millones y USD 23.000 millones en 2025, lo que indica que el caso estadounidense representa solo una parte del total.
Ante este escenario, se espera un endurecimiento regulatorio en distintos países, con mayores exigencias de verificación de identidad y monitoreo de transacciones en plataformas de intercambio. No obstante, la aplicación de estas medidas avanza a ritmos desiguales.
El FBI, por su parte, insiste en recomendaciones básicas: desconfiar de ofertas de inversión no solicitadas, verificar identidades por canales independientes y reportar cualquier sospecha. La prevención individual aparece como la herramienta más efectiva en el corto plazo, ya que las recuperaciones de fondos, aunque a veces significativas, cubren solo una fracción de lo perdido.
Los datos de 2025 dejan una conclusión clara: el fraude con criptomonedas dejó de ser un fenómeno aislado para convertirse en una industria estructurada, con recursos, tecnología y capacidad de expansión.
De cara a 2026, el desafío será determinar si la regulación y la concientización pública logran avanzar al mismo ritmo que estas redes delictivas.
*
Los contenidos presentados en este artículo tienen fines exclusivamente informativos y no deben interpretarse como una recomendación de inversión ni de uso de las herramientas mencionadas. Cripto247 no asume responsabilidad por los resultados derivados de su utilización y/o aplicación y recomienda a los lectores realizar su propia investigación antes de tomar decisiones financieras.
*
Comments
Powered by RoundtableBuilt on infrastructure designed for real-time media. Learn more at RTB.io.© Roundtable 2026. By using this site you agree to the Terms of Use and Privacy Policy



