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Cripto247
Mar 27, 2026 12:11 AM

El mercado de las criptomonedas vivió este miércoles una de sus jornadas más convulsas en lo que va del año, pero el detonante no fue una caída de Bitcoin ni un hackeo millonario. El origen del pánico fue un documento: el borrador negociado en el Senado de Estados Unidos para la Digital Asset Market Clarity Act.

Las consecuencias fueron inmediatas y contundentes. Circle, la empresa emisora de la stablecoin USDC, se desplomó un 20% en una sola sesión, registrando su peor caída desde que cotiza en bolsa. Coinbase, el exchange más grande del país, retrocedió casi un 10%. 

En conjunto, ambas compañías borraron miles de millones de dólares en capitalización bursátil en cuestión de horas. La lógica del mercado fue brutal: vender primero, preguntar después.

El nerviosismo respondió a una reconfiguración del futuro. El texto consensuado entre los senadores Thom Tillis (republicano) y Angela Alsobrooks (demócrata) introduce una prohibición que, de concretarse, eliminaría uno de los principales motores de adopción de las monedas estables en el país.

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El punto de quiebre: el fin del "interés pasivo"

La Clarity Act, que ya había pasado la Cámara de Representantes con un amplio respaldo bipartidista (294 a 134), busca dividir la supervisión del mercado cripto entre la SEC y la CFTC. Sin embargo, el proyecto quedó estancado en el Senado por un debate aparentemente técnico pero de alto impacto económico: si las stablecoins pueden o no pagar rendimientos a sus usuarios.

El nuevo borrador resuelve esa discusión de manera tajante. Prohíbe que las plataformas ofrezcan rendimiento "directa o indirectamente" por mantener stablecoins, así como cualquier mecanismo que sea "económicamente equivalente a un interés bancario".

Esta disposición no surgió de la nada. Detrás del lobby regulatorio se encuentran los gigantes bancarios tradicionales: JPMorgan, Bank of America y Wells Fargo, entre otros. Su argumento es que si las aplicaciones cripto pagan intereses por mantener dólares digitales, los usuarios retirarán sus depósitos del sistema bancario tradicional, erosionando la base de financiamiento de la economía real.

Para las empresas del sector, la redacción del texto es una amenaza existencial en un área de alta rentabilidad. Programas como Coinbase One, que ofrecía hasta un 3,5% anual a los usuarios por mantener USDC, quedarían automáticamente fuera de la ley.

El efecto dominó: por qué el mercado castigó a Circle y Coinbase

La reacción del mercado no fue desmedida. Los números detrás de la caída muestran por qué la preocupación es legítima. Circle, que había protagonizado un rally alcista de más del 170% desde principios de febrero, vio su modelo de negocio puesta en jaque. Aunque la empresa no paga directamente los intereses a los usuarios, su socio estratégico Coinbase utiliza los flujos de intereses generados por las reservas de USDC para remunerar a los clientes.

Martín Ferreyra, analista de activos digitales, sintetiza la lógica del castigo bursátil: "El mercado no castigó a Circle por lo que ganó ayer. La castigó por lo que puede dejar de ganar mañana. Esa es siempre la lógica de la renta variable".

En el caso de Coinbase, el impacto es doble. Por un lado, en el cuarto trimestre de 2025, los ingresos vinculados a stablecoins (principalmente USDC) representaron USD 364 millones, una de las líneas más rentables de su balance. Por otro lado, la compañía tiene una posición accionaria directa en Circle y ya había registrado una pérdida de USD 395 millones en inversiones estratégicas en ese mismo trimestre. La caída de Circle golpea a Coinbase en dos frentes: ingresos operativos y hoja de balance.

Tether, Ethereum y Solana: los contragolpes en el tablero

Mientras Circle y Coinbase absorbían el impacto mediático y financiero, dos movimientos en el tablero mostraron que el capital no desaparece, solo se reubica.

El primero fue una jugada maestra de Tether, emisor de USDT, la stablecoin más grande del mundo con USD 184.000 millones en circulación. El mismo día en que se filtró el borrador de la Clarity Act, la compañía anunció la contratación de una firma del grupo Big Four para realizar una auditoría completa e independiente de sus reservas. Históricamente, el talón de Aquiles de Tether fue la falta de transparencia; este movimiento busca posicionarla como la alternativa confiable justo cuando su principal competidor enfrenta una tormenta regulatoria. La reciente creación de USAT, una stablecoin orientada al mercado estadounidense, refuerza esa presión directa sobre el territorio de Circle.

El segundo movimiento afecta a las redes blockchain y al ecosistema DeFi. La restricción al rendimiento pasivo de las stablecoins no elimina el apetito por generar ganancias, solo lo desplaza. Si un usuario no puede obtener un 3,5% anual por tener USDC en Coinbase, buscará ese rendimiento en otros lugares.

Ethereum y Solana son las principales beneficiarias de esta lógica, ya que ofrecen staking nativo: un mecanismo donde los usuarios bloquean sus criptomonedas para validar transacciones y reciben recompensas a cambio. Este esquema no depende del marco regulatorio que persigue a las stablecoins. De hecho, la normativa incluye una sección específica que protege a las finanzas descentralizadas (DeFi) de la regulación de valores, actuando como un catalizador inesperado para la migración de capital hacia los protocolos descentralizados.

Ambigüedad regulatoria y el camino hacia la firma de Trump

El texto del borrador no cierra todas las puertas. Permite las "recompensas basadas en la actividad", es decir, los usuarios podrán recibir incentivos si usan las stablecoins para realizar pagos, trading o participar en plataformas. Lo que no podrán hacer es ganar simplemente por tener el saldo inmovilizado.

El problema radica en que la ley utiliza la frase "económicamente equivalente a intereses" sin definirla con precisión. Esa ambigüedad será interpretada por la SEC, la CFTC y el Departamento del Tesoro, que tendrán un año para establecer los criterios específicos.

El Comité Bancario del Senado tiene previsto revisar el proyecto a fines de abril. Si avanza, pasaría al pleno del Senado y, de ser aprobado, llegaría al escritorio de Donald Trump para su firma. El presidente ya calificó la ley como esencial para mantener a Estados Unidos como la "capital mundial de las criptomonedas".

La Clarity Act no parece ser el fin de las stablecoins, sino el fin de un modelo específico que utilizó el rendimiento pasivo como palanca de crecimiento. Las monedas estables seguirán siendo clave para las remesas, los pagos globales y la liquidez del ecosistema. Lo que cambia es el argumento para tenerlas: ya no será "te pago por guardarlas", sino "úsalas para hacer cosas". Para muchos inversores institucionales que miraban de lejos, ese cambio hacia la utilidad real puede ser exactamente la señal que estaban esperando.

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